no. 64
A veces justifico mi situación diciendo que ella es la indicada, que me comprende, que ella es, pero no es así. No es en lo absoluto lo que imaginé al soñar con estos días. En realidad nada es como lo he imaginado. Por esa razón escribo.
no. 57
Eran las tres de la mañana. Carlo se había despertado, sonreía cada que yo le hablaba y pataleaba alegre mirando hacia el techo. Mossa lo tomó en sus brazos y lo acercó a su regazo para darle de comer.
-Hay algo que no me deja dormir, que me pone triste – le dije somnoliento.
Me preguntó que era.
-Después de leer la obra de Foster Wallace, he descubierto que hay dioses y habemos mortales.
-No deberías compararte – me dijo tajante.
-No me comparo. Solo que su obra me hace ver todas mis deficiencias, todas mis carencias. Después de leerle me siento tan endeble. Él no solo es intelectual, sino también inteligente. Yo no soy inteligente.
-Bueno, amor, para eso te estas preparando – dijo tratando de animarme-. En algunos años también podrás ser así.
-No Mossa, no entiendes, hasta entre los perros hay clases.
Y volvimos a dormir.
no. 37
A Mossa
Estoy tan enamorado de ti, que todas las demás parecen sombras a mediodía, sin rumbo fijo…
no. 29
A Mossa
A tu lado, mi espíritu ha desaparecido,
tu voz parece ahora, el delicado eco de la bonanza,
aquella que tanto nos hizo recorrer el mundo entero,
sin que nadie nos detuviera por los hombros.
no. 28
A Mossa
Parece que todo ha terminado… que hemos terminado,
que fue un engaño… que fue un circo…
que fui un soñador… que fui nada y todo…
parece que esta noche debo dormir
entre perlas y billetes,
entre sueños y hechos,
entre rosales y pétalos caídos…
no. 25
A Mossa
He visto mi muerte en sueños, ahora la siento en algunos lapsos del día, como una fina estela que me cubre lento, despacio. No imagino la vida sin ti, querida. He dejado de escribir por unos momentos para decirte que tengo miedo de no ver tu carita nunca más. De saber que soy vapor, que no tengo rumbo y que tú estas a la deriva, vagando sola, intentando buscarme, encontrarte. Llorando. Tengo miedo de dormir; y quisiera mantenerme despierto por siempre, para no dejar de mirarte soñar, y taparte cuando tengas frío, pasar las yemas de mis dedos por tu frente y sentir tu piel cálida. Quisiera decirte tantas cosas que me duele morir a diario.
no. 18
A Mossa
Lo peor que me puede suceder, que le puede pasar a un amante como yo, es que tus ojos me vean como alguien normal, como un ser común, una persona cualquiera que miras pasar cada que andas por el subte, o cada que caminas por la acera. De eso tengo miedo, que me veas como una sombra pálida de lo que alguna vez fui.
no. 15
A Mossa
Mi vida comienza cuando te miro por las mañanas, al despertar y verte a mi lado con los cabellos desaliñados y esa mirada perdida, y termina cuando te despido al pie de tu puerta, todas esas noches tan amargas, cuando muero para esperar renacer al instante en que tus labios me besan las mejillas, avisándome con ello, que un día nuevo ha comenzado y que estas a mi lado, para permanecer en mis brazos mientras vivo un poco, solo para verte.


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