no. 85
A Joselin Lily
Te encontré, amor, después de tanto tiempo, y me dices que te acuerdas de mí y me describes una serie de flashbacks que me hacen conmover. Habíamos estado tanto tiempo en silencio, en un silencio casi amargo y abrumador. Y recuerdo todas aquellas veces que nos vimos y que ignoramos todo aquello que fue basto. Ahora me dices que tenías miedo de verme en aquellos recesos, que no sabías acerca del amor hasta que yo llegué. Y ha pasado tanto tiempo que lo único que hacemos ahora es reírnos de todo aquello que nos dejó soñando.
Te explico por qué me marche aquella noche de lluvia y te deje para nunca volver a verte. Y vuelven los fantasmas y el arrepentimiento, y te digo eso y más. Te lo digo porque necesitas saberlo.
-Realmente fue tormentoso estar contigo. Era como estar con tu amor platónico, pero aún cuando lo tienes a tu lado, sigue siendo platónico.
Y no pude con eso.
-Irme esa noche, fue buscar el suicidio de manera inconsciente. Preferí matar eso que teníamos a seguir con esa abrumadora belleza terrible que contenías en tus ojos y en tu melena rubia.
Te digo que me gustaba tu silencio, tu eterno silencio, ese que tanto atormentaba mi corazón.
-Eras una criatura etérea, bella, que estaba ahí como una imagen celestial, y que no decía nada en lo absoluto… pero con verte era suficiente.
Mucha gente me ha dicho que el amor a primera vista no existe, pero yo les digo que mienten, porque siempre les cuento de ti.
no. 44
A Joselin Lily
Cada que admiro La Naissance de Vénus, de Bouguereau, la veo a ella. A Lily. La veo como eterna, como permanente. Fija. Estática; y en mi memoria permanece de esa misma forma. Ahora entiendo lo que me hacía conmoverme y mirar a la Venus durante horas, y es ella. Ella que no se va y que de vez en cuando viene para quedarse ahí, de pie, pasando sus dedos por su inolvidable melena rubia, quedándose ahí, solo para no ser olvidada.
no. 2
Hace algún tiempo dediqué una canción. Hice mal. No me arrepiento, pero creo la dediqué a la mujer equivocada. Hay dos chicas envueltas en esta melodía, ambas son imposibles. Ambas llevan el nombre de una flor. Ambas me hicieron llorar hasta terminar intentando olvidarlas. Ambas son imperfectas. A una prefiero dejarla del lado, a la otra, conservarla. Pero creo las he perdido a las dos desde hace mucho tiempo.
Recuerdo aquella tarde que dediqué “Ancora tu”. Era un 27 de septiembre de hace dos años. Íbamos en el automóvil, hacia su escuela. Vestía una blusa guinda, texturizada por un conjunto de rayas gruesas. Llevaba el cabello planchado a perfección y su rostro lucía como un remedo bello de lo que había sido cuando la conocí. Se veía guapa, fue la última vez que me pareció bella, y fue la última vez que me dolió verle partir. Minutos antes, cuando apenas nos habíamos mirado después de algunos años de no hacerlo, y al mismo tiempo que ella tomaba su cuaderno de apuntes con cierto nerviosismo, le dediqué “Ancora tu”. Lo sé, no le pertenecía. Pero se la dediqué porque se veía tan hermosa debajo de esos cabellos aliñados y formados con finura, que sucumbí. En realidad esa canción le pertenecía a otra flor, una flor más antigua y menos marchita. Una flor que llegó para borrar de la mente a cualquiera. Que llegó sin intenciones y logró tildar de mi mente todo eso que creía eterno. A esa flor en realidad le pertenecía “Ancora tu”. Desde el primer momento en que la escuché, lo supe. Es para ti, pensé. Y lo fue hasta aquella tarde. Pasaron dos años desde ese día. Y es hasta ahora, en esta mañana, que las cosas vuelven a la realidad y aquella canción que dediqué erróneamente, ha regresado a su dueña, a esa persona que en su momento me provocó no pensar en otra cosa más que en ella. Ella. Tú. Y vuelvo a decir, sí, es para ti.
“Ancora tu” la escuché por primera vez bajo la tutela del grupo francés The Married Monk. Casualmente, a The Married les tomé gusto en la película À la verticale de l’éte (Francia, 2000) del director Tran Anh Hung, por la canción “Tell her tell her”. Por mucho tiempo pensé que aquella canción que me hizo pensar en esa flor tan distante y que por momentos fue el símbolo de ese amor imposible, era del grupo francés. Pero no. “Ancora tu” es un cover (magníficamente interpretado por The Married) a Lucio Battisti.
Pues bien, te presentó esa letra, querida, a ti, que marcaste ese idilio que creí haber perdido y que ahora, me hace dar cuenta que la vida sucede y nos lleva a diferentes sitios y lugares en donde solo nos queda el recuerdo, vago, de aquellos momentos en los que te puse en un altar. Esta es por fin tu canción, aquella que robé para tratar de conquistar algo que hace mucho tiempo estaba perdido.
-
“Ancora tu” de Lucio Battisti
Ancora tu non mi sorprende lo sai
ancora tu ma non dovevamo vederci più?
E come stai? Domanda inutile
Stai come me e ci scappa da ridere.
-
Amore mio ha già mangiato o no
Ho fame anch’io e non soltanto di te
Che bella sei sembri più giovane
o forse sei solo più simpatica
-
Oh lo so cosa tu vuoi sapere…
Nessuna no ho solo ripreso a fumare…
Sei ancora tu purtroppo l’unica
Ancora tu l’incorreggibile
-
Ma lasciarti non è possibile
No lasciarti non è possibile
Lasciarti non è possibile
No lasciarti non è possibile
-
Sei ancora tu purtroppo l’unica
Ancora tu l’incorreggibile
-
Ma lasciarti non è possibile
No lasciarti non è possibile
Lasciarti non è possibile
No lasciarti non è possibile
-
Disperazione gioia mia
sarò ancora tuo sperando che non sia follia
ma sia quel che sia
-
abbracciami amore mio
abbracciami amor mio
Che adesso lo voglio anch’io
-
Ancora tu non mi sorprende lo sai
ancora tu ma non dovevamo vederci più?
E come stai? Domanda inutile
Stai come me e ci scappa da ridere
Oh, es verdad… ancora tu.


deja un comentario