no. 98
A Flordeli
Fuiste noche, fugaz.
Entre estrellas y diamantes,
te convertiste en salvación;
y de tus labios salían acertijos,
cuyas respuestas nunca encontré.
Escapamos al albo, amor,
con marea baja y ríos livianos,
y tu ¡adiós!, nocturno cometa,
se perdió entre las piedras
que sepultan el centro del Anahuac.
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