no. 101
A Patricia
¿En dónde estas, amor?
porque encontrarte ha sido difícil.
Navegar entre abedules y mares tibios
solo para encontrar ecos desesperados
de necesidad y sosiego.
¿En dónde estas, amor?,
que me huyes y yo que te busco
entre acequias y tierra seca,
esa que sueña por los aires
tratando de encontrar tu pelo.
¿En dónde estas, amor?,
que yo estoy aquí,
esperándote,
tratando de robar tu aroma
para recordarte siempre que me hagas falta.
no. 100
Y les diré a esos fantasmas
lo que su piel murmura,
cuando cierran sus perlas,
y sus dedos sostienen pasión.
Y les diré,
lo que cantan mientras duermen,
cuando agitan sus hebras multicolores,
y sus gritos son de guerra.
Y les diré,
sus manías y sus pesares,
el por qué las he destrozado,
en aquel rincón donde su amor perdieron.
Y les diré… amores, cuando dejaron de serlo.
Enrique Monroy © 2011
no. 99
A Flordeli
Esa noche fuiste objeto,
lamento y arrebato eran tu nombre,
gritabas ¡amor!, pidiendo clemencia,
pero tus ruegos fueron silenciados
con mis labios llenos de fuego.
Ahora te marchas a otro puerto,
exigiendo condena y eternidad,
lo cierto es que nadie sabe,
que tus labios se endulzan
con dos palabras.
Ni despedirte, ni grabar tu nombre,
que el mar se lleve tu imagen,
precaria y lejana como la tierra que habitas,
y que tu recuerdo sirva
para decirle al mundo lo que no fuiste.
Enrique Monroy © 2011
no. 98
A Flordeli
Fuiste noche, fugaz.
Entre estrellas y diamantes,
te convertiste en salvación;
y de tus labios salían acertijos,
cuyas respuestas nunca encontré.
Escapamos al albo, amor,
con marea baja y ríos livianos,
y tu ¡adiós!, nocturno cometa,
se perdió entre las piedras
que sepultan el centro del Anahuac.
no. 97
Escribir de ti
es demasiado.
Silencio.
Y me ahoga no murmurar
eso que arde. Para romper
esta maldición
que arrastra mareas.
Escribir de ti
es suficiente.
Deseo.
Para tenerte
entre los puentes
que esperan tu morada.
Escribir de ti,
lejanía.
Tormenta
que condena
mis palabras. Y ahoga
mi llanto al decirte esto.
Victoria.
no. 96
A Mónica Leal
Me han hablado tanto de ti,
pero no me han dicho todo.
Y cuentan que eres sol y luna,
rosas en invierno y nieve en primavera,
que no debo adorarte porque me haz dejado en un caudal;
pero que saben ellos que no recuerde de ti.
Así que te amaré cuando deba dormir,
y pensaré en ti, viento y marea,
tan salvaje y tan impredecible,
como quién piensa en la muerte.
no. 94
A Flordeli
Te llenaré de te amos, en mis sueños y en mis letras,
te llenaré de te amos, hasta que me canse de mencionar tu nombre,
te llenaré de te amos, hasta que me pidas olvidarte,
te llenaré de te amos hasta que me duela recordarte,
te llenaré de te amos, amor, hasta que nos sea imposible vivir separados.
no. 92
A Flordeli
No me importa desconocer tus gestos, te extraño y eso es el amor, amarte sin verte al rostro, decirte te amo sin que mires mis labios, amarte cuando estás ausente, siempre ausente, y es por eso que te extraño, porque me eres suficiente aunque no estés conmigo, aquí, a mi lado…


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